El perro de agua español como recurso educativo, asistencial y terapéutico

Desde el año 1987 Antonio García Pérez comenzó a utilizar el perro en la escuela como un recurso didáctico con niños de necesidades educativas especiales. En aquellos entonces… no se permitía que un perro entrase dentro del colegio y mucho menos a las aulas…

Antonio, que sacó sus oposiciones por inglés, por circunstancias del sistema educativo del momento, fue enviado a aquel colegio como maestro de Educación Especial para dos grupos de niños con necesidades educativas especiales. Además de inscribirse en todos los cursillos sobre educación especial que el centro de profesores impartió aquel curso 87-88, Antonio contactó con especialistas en NEE. compañeros que tenían ya alguna experiencia, el EOE (equipo de orientación educativa) la inspección educativa, etc… todo ello para tener claro como actuar con niños específicos…

Dio la coincidencia de que uno de sus alumnos, un niño con Síndrome de Down, vivía justo frente al colegio y desde el patio se veía el balcón de su casa, donde un precioso perro de agua español de color negro ladraba cuando los niños salían al recreo…
Sin pensarlo mucho Antonio se dirigió al Director del centro que también se llamaba Antonio y que le gustaban los perros y lo convenció para poder traer el perro al patio del colegio durante la media hora del recreo… Así pues, sin permiso de ningún estamento superior y con el beneplácito del director entró por primera vez en la historia de la terapia con perros, en España, un perro en la escuela…

No vamos a contar aquí lo bien que funcionó aquella nueva experiencia, aunque tenemos el diario de abordo que explica aquel día a día y situaciones muy curiosas de posicionamiento y fidelidad del perro para con su amo en algunos momentos del concurrido patio de recreo.

Hasta el 2004 no fue aprobado el proyecto presentado por Antonio a la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía con subvenciones para poder llevarlo a cabo en colegios e institutos de Cádiz, Sevilla, Málaga y otros…  Antonio contó con un gran equipo de colaboradores que muy ilusionados al principio emprendieron tan bonita labor educativa utilizando el perro como un recurso más dentro de la escuela… Pero la crisis quitó radicalmente las subvenciones al proyecto y los colaboradores tuvieron que dejarlo pues no había dinero ni para los desplazamientos desde Ubrique a pueblos de Sevilla, Cádiz, Málaga…

En la actualidad, Antonio García Pérez, que ya sí es Licenciado en Psicopedagogía, Máster en Psicología, Educación y Desarrollo, Evaluación y Orientación Educativa y Máster en Terapia Asistida con Perros, continúa personal y totalmente gratis asistiendo a cuatro centros educativos de la provincia de Cádiz y a una residencia de ancianos con su grupo perros de agua (todos hembras) preparados a todos los niveles: sanitarios, sociales, de entrenamiento… para llevarlo a cabo con todo tipo de niños y ancianos.
Es muy importante saber que cualquier perro de agua español no vale para las TAPs. Tienen que ser perros muy equilibrados de carácter, nunca tímidos, miedosos, asustadizos, desconfiados, agresivos, tristes… Tienen que ser perros alegres, llenos de vida, siempre con deseos de jugar con cualquiera porque el buen perro de terapia NO HACE DISTINCIÓN DE PERSONAS…

La foto ilustra cualquiera de los momentos que los martes, miércoles o jueves de cualquier semana Antonio y sus perros visita estos colegios…

Seguiremos informando e ilustrando sobre este tema…